Las tres "B" en turismo



Balnearios de Colombia










25/12/2017

Hace poco posteamos un artículo sobre el Balnearios de Colombia, una práctica local que, si el Gobierno se “avispa”, pronto será patrimonio cultural del país, distinción otorgada por el Senado, como no. Y como el tema iba para largo, en este artículo nos centraremos un poco en los balnearios más populares de Colombia.

Pero para someter a ese rápido examen los mejores lugares para visitar en esos ricos días de verano, que tienen hasta puentes (días feriados que caen un viernes o lunes), no estaría de más aclarar lo que es un balneario: en Europa se entienden como esos centros de limpieza energética y cosmética por lo que allí cuadran bien los spas, los saunas y los baños turcos: la palabra viene del latín “balnearius” y traduce algo así como “baño de aguas medicinales”, y en Colombia hay de estas aguas por montones.

Y eso en plata blanca es lo mismo que hablar de aguas termales o de ríos y caídas de agua de una pureza inigualable, sin mencionar los espléndidos marcos naturales que rodean a estas corrientes; aunque no sobra decir que lo que entendemos en Colombia por balneario tiene un sentido más amplio: si se juzga el balneario por su cualidad terapéutica entonces entrarían en la liga los centros vacacionales, las playas y hasta algunos rinconcitos campestres para la pesca deportiva.

Aguas termales: poseen propiedades benéficas en amplios sentidos, especialmente para la piel. En casi toda región del país encontrarás algún baño termal, algunos públicos otros privados; y algunos más administrados por Parques Naturales. Los más famosos y visitados los encuentras en La Rivera, Huila, Santa Rosa de Cabal, Risaralda, Manizales, Santa Mónica en Choachí, Cundinamarca, y hasta en los Llanos donde se hallan los famosos termales de Aguas Calientes, considerados como los que poseen mayor temperatura. La mención de honor se la debemos al singular volcán de El Totumo, en Galerzamba, por la Costa Atlántica: un prodigio natural donde no hay aguas termales pero si una poceta de barro medicinal en el pequeño pináculo de esta montañita.

Balnearios frente a las costas: las playas son las áreas de recreación más solicitadas del país, y por ello las más bullosas, cosmopolitas y alegres; hablamos de El Rodadero, Playa Blanca, Bahía Sardina, Taganga, Mayapo, todas estas en el Caribe colombiano; del lado del Pacífico encontrarás morenas playas delante de la exuberante selva chocoana: Bahía Solano, Nuquí y Capurganá algunos de los mejores exponentes de este tipo de balnearios de Colombia. Además, te sorprenderá saber que muchos ríos colombianos tienen sus respectivas playitas, algunos con un litoral de hasta arena dorada, por increíble que parezca.

Ríos para todos: los balnearios por excelencia de Colombia son los ríos; los encontrarás innumerables, al alcance de todos, y bajando de montañas donde también se descuelga un muy agradable clima. Como son tantos, listarlos en unas cuantas líneas resulta francamente imposible. Pero podemos mencionarte algunos de los más famosos como la quebrada Valencia, Don Diego y Buriticá en Santa Marta; la cuenca alta del Otún y el río La Vieja en el Eje Cafetero; el aventurero Barragán en Santander y el imponente Amazonas en la zona más septentrional del país. Hay mucho para hacer en estas cuencas, desde el típico Balnearios de Colombia, “tirar baño”, canotaje, torrentismo, balsaje, etc.

Centros vacacionales: su título genérico pasa a ser el de balneario, es decir, un colombiano promedio puede que asocie más fácilmente la palabra a un centro vacacional; pero ¿qué son a fin de cuentas? Pues bien, los centros vacacionales no son otra cosa que lugares de descanso constituidos por piscinas artificiales, pero con una amplia oferta de cabañas, canchas múltiples, juegos para niños, presentaciones en vivo y atractivos temáticos. En Colombia por lo general estos centros vacacionales son construidos por cajas de compensación familiar y algunos de los más famosos son el de Melgar, Consotá, La Rochela y Tutucán.

Entonces sigamos suponiendo: ya que vienes de norte a sur te decides por el Caribe colombiano, la primera visita obligada es San Andrés Islas un archipiélago de pequeñas islas donde la mayor, poco más de 70 kilómetros, puede ser recorrida pulgada a pulgada, en bicicleta, en automóvil o en motocicleta. No necesitarás de más de 100 USD para alquilar un auto particular, si hablamos de una scooter hablamos de menos dinero; con 10 USD a la mano te puedes despachar un típico “run down”, algunos cocteles en lo de Roland o una gran bandeja mixta —cangrejo, pargo y langosta― en el Divino Niño. (Si vas acompañado este tiene que ser tu plato).

Ahora bien, desembarcar en tierra firme no te supondrá 200 dólares. Si te decides por el aeropuerto de Riohacha, eso te dejará un poco al sur de la punta más norteña y hermosa del Caribe: la Alta Guajira con las dunas de Taroa, el cabo de La Vela, Punta Gallinas, o un espectacular oasis como el Macuira. En cualquier caso no tiene por qué ser imposible alquilar una 4x4 y salir al encuentro de la magia de este casi inhóspito territorio.

Cuando te hayas saciado de toda esta belleza y aventura inmersas entre el desierto y el mar, no estaría mal trazar el rumbo hacia las históricas Santa Marta y Cartagena y la carnavalera Barranquilla; la Troncal Caribe conecta estas ciudades costeñas relativamente cercanas, por lo que si vas en transporte intermunicipal te ahorras bastante dinero y de paso te entretienes con los increíbles paisajes de la Costa.

¿Qué sigue ahora? Cambiemos el clima y vamos a la cosmopolita capital. En Bogotá encontrarás tanto para hacer que seguramente necesitaríamos de muchas horas y tazas de café para condensar sus actividades en este blog; aunque si nos atenemos a las tres “B”, definitivamente en el plan debería de entrar una visita al cerro de Monserrate donde encontrarás la panorámica del Altiplano; esto no te representará un poderoso gasto pero sí un esfuerzo físico mediano a considerar.

Ya que bajas de tremenda altura, mejor si te oxigenas a ritmo lento con una larga y entretenida caminata: un tour céntrico por los lugares históricos más notables, entre plazas, monumentos, parques, catedrales, partiendo por toda la Séptima; un trayecto cerca del Museo Nacional, el Museo del Oro, algunos de los edificios más altos de Colombia, para luego desembocar en el la bellísima Casa del Florero, el imponente Palacio de Gobierno y la gigantesca plaza de Bolívar.

Ahora, literalmente a la vuelta de la esquina de la plaza mayor encontrarás la Puerta Falsa uno de los restaurantes más tradicionales de la capital donde por 3 USD puedes recargar baterías eligiendo entre tamales de la casa, almojábanas, queso chicloso, chocolate santafereño y la clásica changua. Como la noche se acerca, basta con seguir calle arriba para encontrar más sorpresas en el imperdible barrio de La Candelaria donde la verdadera bohemia vibra con vinos y cervezas al alcance de dos o tres dólares. ¿Quieres saber qué rutas continúan en tu viaje? No te pierdas de nuestra segunda entrega donde te ofreceremos nuevas posibilidades, todas buenas, bonitas y baratas.




 

 

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